Montevideo

O como terminar con un grupo de anarquistas tomando una birra 🍻 y quedarte sin pasaje de vuelta

 

A Montevideo llegué de casualidad. Quizás Montevideo misma decidió que yo tenía que embarcarme hacia sus calles de pueblo grande y su rambla mirando al río (para mí rambla siempre fue sinónimo de boulevard, pero es una acepción de la palabra que creo que sólo se usa en la ciudad de La Plata, como “pollajería” -lo que el resto del mundo llama pollería- 😁 amo La Plata!).

 

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La rambla de Montevideo

 

Todo empezó con la idea de sacar la visa working holiday para Australia. Juntando todos los papeles que me pedían me enteré que tenía que rendir un examen de inglés y que no me quedaba mucho tiempo (porque necesitaba los resultados en menos de dos meses), entonces me puse a buscar fechas de los exámenes internacionales y en las sedes de Buenos Aires ya no había cupos hasta pasada la fecha de aplicación de la visa. La única opción que me quedaba era Montevideo. Y como me gustó la idea de escaparme un finde al país vecino -ese que es tan parecido al nuestro, pero a la vez tan distinto-, saqué pasaje en La Cacciola y me busqué un hostel para quedarme una noche.

Un jueves de junio, poco después, estaba viajando a la capital del otro lado del río. Como trabajaba temprano me fui directo desde la escuela para Tigre y me senté a almorzar en la terminal del barco. Estoy convencido de que cuando uno viaja, el universo conspira para presentarte las situaciones más bizarras que tiene, como diciendo: querías conocer la otredad? bueno, tomá! Ni bien llegué a la terminal me di cuenta de que algo estaba pasando fuera de lo ordinario: el lugar estaba lleno de reflectores y gente sin valijas pero con equipos de filmación y sonido. Me había metido en pleno set de filmación de alguna película de bajo presupuesto 😱. Por supuesto que mientras ordenaban la escena intenté posicionarme en un lugar para salir de fondo, pero al rato vinieron y me corrieron de lugar los muy ortivas (al parecer no soy fotogénico ni para una película medio pelo).

Después de 7 horas de trenes, colectivos, barcos y mates con una actriz amante de Carmelo, llegué al hostel de Montevideo. Ahí dejé mis cosas y me fui a comer una alta milanga napolitana con papas fritas (como para no extrañar el pago). No sé si era yo que, con la cabeza en el examen del día siguiente, estaba distraído o que era día de semana y había poca gente o no sé, pero en el hostel no entablé conversación con nadie. Me fui a dormir tempranito, bien de antisocial como yo sólo sé ser 😁.

Al otro día, después del examen y más relajado, salí a recorrer la ciudad a pata. Tenía un contacto de un productor con el que me iba a juntar a tomar unos mates y ver si podíamos coordinar una gira de mi banda (Malena canta el funk) por ahí, así que le mandé un mensaje. Mientras esperaba su respuesta, fui a la casa de Mauri (un amigo de Gabi -mi compañera-) en el barrio Cordón, a dejarle un libro que me había mandado Gabi para él. Le dejé el libro y me invitó a ir a la noche al centro cultural anarquista a tomar una cerveza, le dije que le avisaba porque estaba esperando la respuesta del productor, y me fui a la rambla a sentarme a mirar el río. Estuve un buen rato pero empecé a morirme de frío así que volví a caminar, esta vez por la costa. Al rato apareció un tipo con una guitarra y como me vio con la mía al hombro, me pidió que se la afine. Compartimos un par de canciones, me contó que estaba sin casa por el momento pero que era un músico callejero y subía sus videos a youtube, al rato pasaron dos turistas y se fue atrás de ellxs para que lo filmaran. Yo seguí camino y me metí en un café para matar un poco el frío.

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Callecita que me gustó cerca del parque Rodó

 

A la nochecita, como el productor no me había respondido, le mandé un mensaje a Mauri y me encontré con él y sus amigos en el centro cultural. La movida se había terminado porque ya era tarde, por lo que decidimos ir a una cervecería. Ahí me enteré que Mauri era odontólogo y fanático de Los Redonditos de ricota (banda platense) que uno de sus amigos trabajaba en una funeraria y el otro en la armada… nada que ver con lo que pintaba (no les dije que el universo nos presenta las escenas más bizarras que tiene para ofrecer en los viajes?). A pesar de sus tarjetas de presentación eran re copados y nos pasamos unas buenas horas tomando birras artesanales y charlando de boludeces (entre las que discutimos la musicalidad de la música electrónica). Ahí me enteré también que para los uruguayxs Argentina es un espectáculo muy divertido de ver; cada un par de años ellxs se sientan frente al televisor a ver cómo nosotrxs nos autodestruímos… Somos el hazmererir del continente.

Tan compenetrados estábamos que a ninguno se le ocurrió mirar el reloj. En eso uno de los chicos me pregunta si yo no tenía pasaje a las 12, que eran las 11.40! y casi me agarra un ataque. Pagamos, saludé a los chicos y salí corriendo para la terminal de Tres Cruces. Llegué casi sin aliento a las 12.05 y me volvió el alma al cuerpo cuando vi mi colectivo todavía en el andén. Me acerqué más tranquilo al chofer, que tenía una lista de pasajeros y le dije mi nombre. El chofer leyó su lista, llegó al final y volvió a leer… Me volvió a preguntar el nombre; no, no estaba. Entonces le di el pasaje. Y fue ahí que me dijo: -Ah! pero esto es de ayer…-

😱😱😱-CÓMOOO?!!-

Sí, soy un boludo, compré el pasaje de vuelta un día antes. Es que eso de las 00 horas me confunde y no me di cuenta de poner el día siguiente.

Mi cabeza empezó a divagar, con las neuronas a media máquina por el alcohol. Pensé, bueno ya fue, me quedo en Montevideo, vuelvo al bar y sigo de joda, duermo en la plaza, no sé. El chofer debe haber visto mi cara de perdido porque me dijo: -No sos el primero, cebás mate? subite- 💚💚💚

-Fiuuu- Amo a lxs uruguayxs y su buena onda.

Me subí adelante y al rato el chofer me dijo que vaya para atrás, que debería haber un asiento vacío hasta mitad de camino por lo menos. En Carmelo volvió mi preocupación porque tenía que subirme al barco con un pasaje del día anterior, pero las perspectivas eran un poco mejores porque quería conocer el pueblo que me habían dicho que era re lindo. Pero por suerte (y por la copadez de la uruguaya de La Cacciola) me cambiaron el pasaje sin problema y sin tener que pagar de más 😁.

Así que después de tanto susto volví a mi casita sano y salvo y a la misma hora que había calculado. Habiendo aprendido, además, que si un pasaje es para después de las 12 de la noche hay que poner el día siguiente.

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Qué lindo fue volver a Tigre!

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